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Raúl Pacheco narra sus pasos y las grandezas halladas en Funda Epékeina

Ingresé a Funda Epekéina a finales del año 2013. Estaba en cuarto año de bachillerato, y como requisito para graduarme tenía que cumplir ciertas horas de labor social. Mi amigo David conocía la Fundación, y propuso que nos hiciéramos voluntarios en ella para cubrir las horas. Sin embargo, una vez que cumplí las horas necesarias seguí colaborando con la Fundación, ya que disfruté de la experiencia, y me identifiqué con su misión. Por ello quise continuar contribuyendo con mi tiempo y esfuerzo.

Uno de los aspectos que más me impresionó de mi experiencia es la importancia que se le da al trabajo en equipo. Cada voluntario dentro de Epekéina tiene una labor importante que cumplir: sea servir el desayuno, ayudar con los juegos, o preparar exposiciones u otros proyectos junto con los niños, y es que estas tareas no se pudieran cumplir sino con el esfuerzo de todos los voluntarios.

Otro particularidad que destaco es el esfuerzo que se necesita para ser voluntario. La labor puede ser difícil, y requiere de mucha paciencia, pero cuando uno pone toda su dedicación y le da toda su atención a los niños, uno puede ver lo planteado se cumple como tal como se había planeado.

Aprendí que trabajar con niños y adolescentes puede llegar a ser difícil y requiere de mucha paciencia. A esa edad son curiosos, muy activos e inquietos, y para atraer su atención hay que tener en cuenta en cada una de las actividades.

Dicho esto, la labor es muy gratificante, ya que el afecto que ellos desarrollan por ti es indescriptible. Nunca olvidaré el momento cuando regresé tras casi un año de ausencia a la Fundación debido a mis estudios en el extranjero, y vi como ellos me recordaban como si nunca me hubiera ido. El verlos desarrollarse como ciudadanos, asistir a su primera comunión y ayudarlos en su preparación, es una labor de la cual me enorgullece haber participado.

Mi mayor recomendación para los jóvenes interesados en el voluntariado es que no duden en hacerlo. Es una experiencia que cambia la vida por completo. Te muestra una perspectiva que nunca hubieses conocido en la sociedad si no fuera por la experiencia, además de que te hace valorar lo que tienes. El equipo de voluntarios de Epekéina está ahí para ayudarte, y tu contribución a la Fundación siempre será valorada.

La labor que hace Epekéina es muy noble e importante. Su objetivo es ayudar a comunidades en pobreza, y para ello no solo proporciona recursos, sino que ayuda en la formación de ciudadanos mediante actividades educativas e instructivas, para que de esa forma puedan formarse con valores y conocimiento acerca de sus derechos, deberes y talentos. De esta manera, su labor es muy completa, y el esfuerzo que pone para lograr cada cambio tiene el potencial de hacerse sentir en el futuro cercano y a largo plazo.