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Miriam Colón: En Funda Epékeina me robaron el corazón y el alma

Con cada Historia Epékeina nos emocionamos y al mismo tiempo aprendemos a través del testimonio de seres humanos extraordinarios la importancia de seguir trabajando por tan noble labor. Miriam Colon es uno de ellos, y con total entrega nos describió como han sido sus pasos en la Fundación.

En el 2013 acudió a la iglesia La Boyera con el interés de ayudar a su hija menor a unirse al voluntariado para cumplir con la carga horaria de labor social, que le exigía la institución educativa donde cursaba estudios de bachillerato.

Al conocer el trabajo, los voluntarios y los beneficiados, Miriam se incorporó activamente a las labores que se desarrollan por el bienestar de niños de escasos recursos. “Poco a poco me fui quedando y me capturaron porque me han robado el corazón y hasta el alma”, dijo.

Actualmente se desempeña como coordinadora de la sede La Boyera y con gran empuje se encarga de la planificación de los desayunos que ofrecen cada sábado. También se ocupa de los talleres, juegos y en especial, de las estrategias para reforzar los valores sociales y morales de cada uno de los pequeños.

Cuenta que a media que iba conociendo las historias y modo de vida de los niños iba adquiriendo más compromiso con Dios, con la Fundación y cada una de las personas que la integran.

Considera que el aprendizaje que ha adquirido es incalculable, y asegura que con tan solo imprimir amor y mucha fuerza a cada acción se pueden alcanzar infinitos logros.

Sonriente y muy alegre recordó diversas situaciones que la llevan a dedicar su poco tiempo libre a la Fundación. “Hace poco, Estefani una de las más pequeñas se me sentó en las piernas y me pidió recordar los momentos cuando la cargaba y dormía en mis brazos. Al asegurarle que siempre lo tengo presente, me abrazó y me dijo que quería volver a ser una bebé”. A su parecer, son anécdotas sencillas pero que la llenan de vida.

Su trabajo como voluntaria le ha permitido comprender que el amor como don más preciado de Dios es el camino para dejar una huella imborrable. Por ello, se siente 100% agradecida, satisfecha y enamorada del compromiso que la ha ayudado a crecer como persona.

Miriam es madre de dos jóvenes es licenciada en administración. Estamos seguros que por su constancia, perseverancia y dedicación, muchas historias más escribiremos en su nombre.