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María Jesús Zerolo: Hada Madrina que abre su corazón a los más necesitados

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María Jesús Zerolo, una loable dama a quien le inquietan  las necesidades básicas de los niños y que, sin recibir nada a cambio, se ocupa de solventarlas, en especial de aquellos que residen en la zona que la vio crecer: Las Acacias.

Por su capacidad de resolver las dificultades y su disponibilidad incondicional, se ha ganado el reconocimiento de todos y en especial, el título de “Hada Madrina”, en virtud de que el reloj y el calendario, no han sido impedimentos para que María Jesús comparta, colabore y contribuya a regalar sonrisas.

Desde los inicios de Funda Epékeina ha colaborado con las actividades ideadas para el bienestar de sus beneficiarios. Su inspiración son los pequeños y el equipo de trabajo que con mucho cariño, empeño y esfuerzo llevan adelante la organización. “El haberlos conocido fue mi gran motivación. Llegué por invitación de una voluntaria y me he quedado con mucho gusto durante siete años”, relató.

Resalta que elementos como el rescate de los valores, la fe y el apoyo al crecimiento del ser humano, han sido su motor para respaldar y difundir el trabajo que Funda Epékeina desarrolla.

Con una voz dulce y entonación firme, explicó que desde la época colegial apoyó la labor social, pero, asegura que en la fundación “son encantadores y especiales todos los que participan: voluntarios y beneficiarios”. Trasciende su alegría al punto de recordar la frase que un amigo le dijo y nunca olvidó –“los milagros no existen” - y por la trayectoria que ha dibujado su acompañamiento, sentenció que “Funda Epékeina pone en manifiesto que los milagros sí existen. Cada uno que los compone son ángeles en la tierra”, dijo.

Su transitar por Funda Epékeina le hace afirmar que su mayor aprendizaje es que puede recibir más de lo que puede dar económicamente; traducido en amor, agradecimiento, sonrisas, evolución y confianza.

Las anécdotas son parte de los 7 años de Funda Epékeina y, en honor a ellas, María Jesús recuerda con mucho cariño aquella actividad en la que tras abrir una puerta encontró a una pequeña que se le quedó mirando “de arriba hacia abajo” y sin titubeo le preguntó ¿tú me quieres?, a lo que respondió con gran euforia – ¡Sí!.  Sin embargo, asegura que en cada jornada hay una historia que guarda en su corazón.

Ella es una de esas personas que con el pasar del tiempo se convierte en referencia o estímulo de cooperación y éxito. Por ello, asegura que no descansará en promover e incentivar el voluntariado. “Urge el concientizar sobre la labor que desempeñamos muy pocos en Venezuela y en especial, el aprender a ser agradecido”, afirmó.

María Jesús en conjunto con su esposo ofrece significativos aportes en los encuentros recreacionales que desarrolla la fundación. Como bien explica, involucra a todo aquel que muestre interés por ofrecer su granito de arena. Siempre está pendiente de cada detalle, en especial, de que todos sus “niñitos” como los describe, tengan ricos y sanos alimentos. Es feliz, amable y con un gran corazón. Su testimonio hoy obtiene el sello de Historias Epékeinas.