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Loly Martínez: bondadosa alma que contribuye con la sonrisa de los niños de Funda Epékeina

Los voluntarios de Funda Epékeina son sin duda alguna generosos corazones que llenan de alegría y satisfacción a nuestros niños. En números afortunadamente son muchos y en aporte se hace incalculable cada gesto.

En nuestra Historia Epékeina no podía faltar la reseña de Dolores Martínez, cariñosamente conocida como “Loly”. Al igual que otras voluntarias está de pie al cañón desde los inicios de la fundación.

Recuerda con gran entusiasmo cuando acompañó al Padre Honegger Molina en la jornada de evangelización en Terrazas del Alba. “Visitamos muchas familias y atendimos a esos niños y jóvenes que no habían recibido el sacramento del bautismo. Fue conmovedora y gratificante a la vez esa experiencia”, dijo.

Su apoyo fue creciendo al mismo ritmo de las actividades y compromiso asumido por Epékeina. Al iniciar el campamento vacacional que se celebra en agosto desde hace ocho años, se entregó de lleno y colabora a plenitud en cada uno de los retos que año tras año se presentan.

Para ella los niños son su mayor motivación. “Con sus abrazos y el cariño extraordinario lograron ganarme rápidamente”, explicó y al mismo tiempo subrayó que los pequeños responden plenamente al afecto que cada voluntario ofrece sin esperar nada a cambio.

Su experiencia la cataloga como una gran oportunidad de aprendizaje personal porque la ha ayudado a cultivar la paciencia y su personalidad, en virtud de que anteriormente era una persona muy introvertida y reservada.

Considera que todos los ciudadanos deben contribuir en la medida posible con fundaciones que ayudan a los más necesitados. Asegura que ya sea tiempo de dedicación  o un aporte económico es una acción enriquecedora que no tiene precio.

Actualmente acude todos los sábados al Colegio Padre Machado donde se reúnen con los pequeños beneficiados. Además de compartir el desayuno ayuda en actividades recreativas, manualidades, pero, en especial dedica tiempo a enseñar a leer a quienes ya tienen edad y aun no se inician en tan importante hábito.

Con alegría elogia el compromiso que Funda Epékeina ha asumido no solo con niños sino jóvenes y sacerdotes ancianos que están retirados de su oficio.

Por lo pronto, desea continuar apoyando cualquier iniciativa que permita el bienestar de los niños caraqueños y cualquier otra iniciativa que le brinde satisfacción y bienestar personal.