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Dalila Da Silva virtuosa mujer de retos y entrega

El entusiasmo y las ganas de hacer bien las cosas son aspectos que la caracterizan. Expresa alegría y elogia cada éxito que alcanza Funda Epékeina. Hoy les hablamos de Dalila Da Silva, quien por más de cinco años ha estado colaborando y a “pie de cañón” en las actividades de nuestra organización. Su motivación ha sido el colaborar con quienes poco tienen y ayudar al prójimo como cristiano.
El manejo de la humildad y el servicio hacia los más necesitados es para ella una experiencia maravillosa que le ha brindado enriquecimiento espiritual y personal. “Cuando estás allí te olvidas de ti, te entregas y te dedicas al otro. Cualquier situación que pudieses estar atravesando desaparece”, así describió la transformación positiva que percibe cuando ofrece su tiempo a los niños de la Fundación.
Se involucró en el trabajo social luego de escuchar en reiteradas oportunidades al Padre Honegger Molina sobre donativos en la Iglesia El Salvador, en Caracas. “Me ofrecí a colaborar y muy pronto asumí responsabilidades en el plan vacacional”, explicó.
La capacidad de resolver y enfrentar las dificultades le ha permitido recordar y reír por un sinfín de situaciones. En particular, narró aquel sábado en la que realizarían un evento especial en un conocido colegio, pero por demora de los encargados de las instalaciones no pudieron ingresar e iniciar el cronograma como lo habían planeado. Este incidente no impidió que la alegría y el compromiso se disolvieran. “Sacamos las mesas, sillas, servimos el desayuno en plena calle. Animamos a los niños y convertimos el percance en una alegre anécdota”, relató Dalila.
Esa capacidad de atender contingencias y cumplir el objetivo ha sido su fuerte. “Muchos me ven como loca pero hay que tomar decisiones”. – Es un trabajo de hormiguita con empeño y dedicación. El involucrar a tantas personas de distintos niveles lo hace grandioso- reflexionó.
Invitó a todas las personas que tienen espíritu y deseo de colaboración a unirse a cualquier equipo social de trabajo. Considera que un aporte ya sea monetario o de tiempo tiene un gran valor porque a su juicio es una forma más de hacer país. Considera que es una excelente vía para transmitir valores y fomentar el buen vivir. ”Si se unieran más los resultados serían grandiosos”, aseguró.
Actualmente acude todos los sábados a la sede Las Acacias para apoyar los talleres de lectura. Su hijo Víctor Gabriel tiene 17 años y desde los 12 es otro pequeño pero gran voluntario. Desde hace unos años, ha asumido un rol fundamental, además, como co-organizadora del Campamento Epékeinando, plan vacacional para los beneficiarios del programa infantil de las sedes Las Acacias y la Boyera, cuya octava edición se llevará a cabo entre el 28 de agosto y el 3 de septiembre próximo. Se encarga con entusiasmo de muchas acciones, entre las cuales destaca, como ejemplo, talleres de formación del voluntariado tanto los regulares de la Fundación como jóvenes que desean integrarse.
Dalila trabaja en el área de editoriales y comunicaciones, sus tiempos libres tienen como nombre Funda Epékeina y por ello hoy le damos un valioso espacio en Historias Epékeinas.