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Ana Leticia Ibarra: un corazón joven que late al ritmo epékeino

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Ella es una joven de 19 años, estudiante de Recursos Humanos, vecina del sector caraqueño Las Acacias. Su nombre es Ana Leticia Ibarra pero todos la llamamos Anita. Desde hace casi cinco años forma parte activa del equipo de Funda Epékeina, donde su espíritu jovial sirve de guía a todos los beneficiarios.

Comenzó su labor como voluntaria en el plan vacacional que se efectúa, desde hace 8 años,  en el mes de agosto. Ese momento lo etiqueta como un antes y un después en su vida. Asegura que en un principio era una persona tímida y cerrada, pero que con la receptividad y regocijo que le ha brindado el equipo epékeino se ha convertido en una persona muy comunicativa e integradora. Poco a poco logró unirse a muchas otras actividades hasta el punto que hoy es la Guía del grupo de adolescentes de Sede Las Acacias.

Su experiencia la describe como maravillosa y con un amplio aprendizaje. “No hay calificativo preciso para referirme porque es infinito”, dijo. Los conocimientos adquiridos lo vincula con su vida diaria en virtud de que ha aprendido que meta fijada es meta lograda.

Son muchas las vivencias y recuerdos que le dibujan una gran sonrisa. Sin embargo, evoca con especial cariño el momento en que una de las pequeñas beneficiarias de nombre Yorgelis le gritó con todo su corazón “¡Te amo!”. “Pensé que no me tomaba en cuenta, pues nunca me dirigía la palabra, pese a mis esfuerzos para integrarla y generar un diálogo con ella”, explicó.

Satisfecha con el enriquecimiento personal y espiritual que ha alcanzado, Ana Leticia invita a todos los jóvenes que deseen aportar por el bien de quienes tienen poco o nada, a sumarse al equipo de Funda Epékeina o cualquier agrupación. “Los invito a vivir la experiencia que te brinda mucho amor, valores, pero sobre todo calidad humana”, refirió.

Cuando le hablan de Epékeina dice que lo primero que le viene a la mente es Dios infinito, familia y amor. Por ello, continuará ofreciendo su granito de arena para alegrar corazones y promover el bien.

Por su compromiso, constancia e inquebrantable energía propositiva, hoy Historias Epékeinas le obsequia estas líneas a la carismática y siempre alegre Anita.