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Alfredo Anderson: valioso apoyo en Epékeina Sacerdotal

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Alfredo Anderson es un hombre de compromiso, trabajo y dedicación. Hace 5 años se incorporó a Funda Epékeina  en el programa de ayuda a sacerdotes en situación de retiro por su edad. De la mano de su esposa Nancy, asumió una gran y loable responsabilidad.

Para ese momento formaba parte del Apostolado Nuestra Señora de la Asunción de la Parroquia La Anunciación del Señor (La Boyera) y bastó una reunión con el Padre Honegger Molina para aceptar ser parte del gran equipo epékeino. Con mucho optimismo gestiona la donación y compra tanto de alimentos como artículos de aseo personal para todos los beneficiados del programa Epékeina Sacerdotal.

Considera que su aporte consiste en devolver la bienaventuranza recibida en cada encuentro con los sacerdotes ancianos. La calidad humana, la espiritualidad y el infinito conocimiento que caracteriza a cada uno de ellos  son su mayor gratificación. “Son buenos conversadores y en cada tertulia me llevo un gran aprendizaje. Son personas muy preparadas y no tienen recelo de compartir sus conocimientos”, explicó Alfredo.

Califica de extraordinaria la labor que Funda Epékeina realiza a favor de los sacerdotes que llegan a la vejez y en algunos casos, no cuentan con familiares cercanos.  Revisando los logros y éxitos alcanzados, Alfredo asegura que es muy difícil enumerar los hechos más resaltantes. “Las enseñanzas, la fortaleza, fe y la esencia humana podría resumirlo todo”, subrayó.

Con 67 años, asegura que el programa Epékeina Sacerdotal es un elemento transformador para todos los voluntarios en virtud de que desprende humildad, alegría y motivación. Cuenta que dentro del grupo está un “personaje muy especial”, así lo describe. Se trata de Monseñor Alfonzo Vaz. “Se ha convertido en  mi amigo, un especial apoyo. Es un gran historiador y sus vivencias me enriquecen muchísimo”, expresó Alfredo.

También elogia a los demás proyectos que Funda Epékeina impulsa en atención a niños, jóvenes y producción nacional. Hace hincapié en la Escuela de Campo La Laguna, la cual alcanza significativos éxitos en la preparación de productores y en la cosecha de café. A su juicio, son ideas que se consolidan y logran brindar bienestar a muchos venezolanos que necesitan de una mano amiga.

Satisfecho con su responsabilidad, infiere en que mientras tenga vida y salud continuará al lado de cada uno de los Padres que dieron lo mejor en su vida sacerdotal.