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“Luisita” Cestari: ejemplo de empeño y entrega incondicional

La historia de Luisa Cestari o “Luisita”, como cariñosamente la llamamos, se escribe con los inicios de Funda Epékeina. En un principio trabajaba con el Padre Honegger Molina en la secretaría de la Parroquia El Salvador, desde donde planificaba visitas  a familias del sector de Terrazas del Alba (San Agustín del Sur) junto a voluntarios a fin de levantar un censo en cuanto a los sacramentos que necesitaban recibir.

Al recordar el comienzo de su participación en la Fundación, destaca que la mayoría de los residentes del citado sector no habían recibido por completo los Sacramentos. “Ante la gran necesidad espiritual y de acompañamiento de la población, surgió  la idea de formar una fundación que se ocuparía en un principio de suministrarle los sacramentos de bautismo, comunión y confirmación a los niños y jóvenes del sector. Luego aumentamos el deseo de atención y acción”.

Aunque Luisita es un poco introvertida para las entrevistas, de forma detallada nos describió que luego de la misión de facilitar los Sacramentos, se incluyeron las clases de catecismo y después lograron suministrarles almuerzo a los niños, los cuales eran donados y preparados por los miembros de los diferentes grupos de apostolado que hacían vida en la Parroquia El Salvador.

Es por ello que sus compañeros la describen como una hábil colaboradora que con mucho esmero y entusiasmo gestionaba y lograba la colaboración de personas e instituciones a fin de aumentar las ayudas.

“En varias oportunidades utilizábamos el estacionamiento de uno de los edificios donde residían los niños y las instalaciones del Colegio Don Pedro. En esa época habían muchos enfrentamientos de las bandas de la zona, por lo que se decidió trasladarlos a la Parroquia y comenzamos a usar la terraza de la Casa Parroquial”, recuerda con mucha emoción.

La entrega de bolsas de comida para los padres de los niños que asistían al catecismo fue otra de las actividades con las que se inició Funda Epékeina, destaca Luisita. Ello gracias a la donación de una empresa de venta de granos.

En su opinión, la Fundación ha sido un lugar de constante aprendizaje tanto en lo personal como en lo espiritual. Considera como lo más importante el cariño y la dedicación a los niños por su vulnerabilidad y porque en la mayoría de los casos carecen del amor y atención de su grupo familiar.

Aunque recuerda muchas anécdotas, considera como hecho importante para relatar una convivencia realizada en Mérida. A su juicio,  los presentes lograron una extraordinaria unión espiritual y de “amplio compromiso para la formación espiritual, cristiana y de valores de los muchachos que tenemos a nuestro cargo”.

Luisita constantemente invita a personas a participar en las actividades de Funda Epékeina y en la donación de insumos para el desayuno o campamentos vacacionales de los niños. “Ser voluntario es dar lo mejor de uno para el bien o el servicio a la comunidad, sin importar recibir nada material a cambio, sino, la sonrisa y el bienestar de las personas a las que se ayuda”, expresó con gran regocijo.

Considera que Venezuela necesita más fundaciones de orden social que ayuden a la población a trabajar por la construcción de un país con valores,  afianzados tanto en los gobernantes como en el núcleo familiar y que lo principal son los niños y jóvenes que son el futuro.

Luisa Isabel Cestari Guardia, es administrador comercial, actualmente jubilada y junto a un valioso equipo apoya en la preparación de desayunos y en la contabilidad de Funda Epékeina.

Por sus siente años de incesable labor hoy le abrimos un especial espacio en Historias Epékeina.